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miércoles, 10 de agosto de 2011

Sentir y pensar: lectura y libertad

José Luis Martínez Suárez en estado beatífico por su reconocimiento como promotor de la lectura. Hasta desempolvó la corbata.


La Feria Infantil y Juvenil en su 22 aniversario estuvo dedicada a la persona y la trayectoria de José Luis Martínez Suárez por sus extraordinarias aportaciones a la comunidad en favor del fomento a la lectura. En este texto de agradecimiento por dicha distinción, Martínez Suárez manifiesta viva su esperanza en los lectores: “Mantengamos la práctica de la cultura humanista donde la literatura y la lectura aportan elementos duraderos y profundos que transforman íntimamente nuestra vida”.


José Luis Martínez Suárez


Respetables autoridades, queridas amigas, queridos amigos; es un lugar común, pero les confirmo que vivo un momento de emoción y de agradecimiento al presentarme ante ustedes para recibir esta distinción a mi trabajo con la palabra y por la palabra que, si bien lo he vivido a partir del comentario directo, nunca pensé experimentarlo en estas dimensiones.

Expreso mi agradecimiento al doctor Félix Báez-Jorge, director general del Instituto Veracruzano de la Cultura, a la maestra Lourdes Hernández Quiñones, subdirectora de Planeación, Seguimiento y Evaluación, y al licenciado César Silva Márquez, jefe del Departamento de Publicaciones y Bibliotecas, autoridades también del Instituto Veracruzano de la Cultura, quienes evaluaron favorablemente mi trayectoria académica e hicieron posible el alto honor que en este significativo acto me otorgan. Una muestra de generosidad que premia con mucho lo que menguadamente, aunque con pasión, he desarrollado desde 1978: el comentario de textos literarios, la conversación a propósito de libros con niños, jóvenes, con gente de cualquier edad en ésta y muchas otras ciudades de nuestro estado.

Afirma Don Quijote en la segunda parte de sus aventuras:



La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida…


¿Qué mejor cita para ejemplificar la relación de la lectura con la vida, que esta afirmación cervantina? La libertad es un valor primordial que permite existir a los demás valores. La actividad imaginativa, libertad para imaginar, es la capacidad de crear mundos fantásticos íntimos donde el sujeto es protagonista. La imaginación es una forma de elección y la elección es una forma de ser hombre; pero no cualquier hombre, sino un hombre que elige. Viene a cuento entonces recordar lo siguiente: Ulises está disfrutando la deliciosa compañía de Calipso, su viaje se ha interrumpido; es maravillosa la experiencia, sin embargo, Calipso, “la divina entre las deidades”, advierte el ánimo triste de Ulises, quien con frecuencia piensa en Penélope, y le dice: “… si tu inteligencia conociese los males que habrás de padecer fatalmente antes de llegar a tu patria, te quedarías conmigo custodiando esta morada y serías inmortal...” ¡Y serías inmortal!... mas el héroe responde que prefiere continuar su viaje.
Ulises al elegir la mortalidad elige la humanidad, elige quedarse en el mundo. Estamos ante la aceptación del deterioro del tiempo, de la vejez, del sufrimiento y de la muerte; y este tema que late en el canto quinto de la Odisea, repercute a lo largo de toda la cultura griega y llega con su absoluta dimensión trágica hasta el lector actual quien mediante esta fantasía de allende los siglos puede sentir de nuevo el valor de la dignidad de pertenecer a la especie humana, un sentimiento que tanta falta nos hace en estos días oscurecidos por la violencia, por el olvido de concebirnos como humanos.

Los griegos también llamaron paideia a la capacidad de hacerse, de estar en un proceso continuo de reconstrucción de sí mismo, de ser sí mismo, de alimentarse hasta cierto punto de sí mismo, de educarse. Pues bien, la lectura no es otra cosa que una posibilidad única, abarcadora, magnífica de dotar de vida a la paideia, que forma hombres libres, ¿puro idealismo? No lo creo, por más de treinta años me he dado cuenta que esto es realidad: un lector se transforma y modifica su ser y su hacer en el mundo. Si funcionaran realmente los programas nacionales de lectura sería otra la situación de este país, y de todas las otras geografías donde la dignidad del hombre se está olvidando. Mantengamos la práctica de la cultura humanista donde la literatura y la lectura aportan elementos duraderos y profundos que transforman íntimamente nuestra vida. 


Para continuar leyendo de clic aquí:

http://issuu.com/performance/docs/pfm_143



miércoles, 20 de octubre de 2010

Vargas Llosa en Performance 125


En la entrega número 125, correspondiente al 18 de octubre de 2010, Performance presenta dos ensayos sobre Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010, escritos por José Homero y Eduardo de la Torre Jaramillo. En “Historia y ficción en Vargas Llosa”, José Homero explora la compilación de ensayos La verdad de las mentiras, donde Vargas Llosa analiza varias de las cumbres novelísticas del siglo XX y las confronta con una perspectiva histórica. Para Homero, Vargas Llosa muestra su credo demócrata y liberal al no considerar que la novela sea una propuesta de transformación radical pero sí un espejo que atestigua la descomposición social de una época. “Por eso la novela, cuya función semeja un exorcismo, es un privilegio de las sociedades abiertas y no de las totalitarias. Su tejido ofrece siempre una visión deformada y exacta del infierno de una sociedad y una respuesta a sus climas.”

En “Mario Vargas Llosa: el político liberal”, De la Torre, político y analista, recuerda y reseña la faceta del hoy Premio Nobel como candidato presidencial del Perú en 2010. Para De la Torre, Vargas Llosa perdió la contienda, entre otros factores, por ser sincero en cuanto a su oferta electoral. Recordemos que Fujimori, quien adoptaría el programa político y económico de Vargas Llosa, taimadamente ocultó sus aviesas intenciones, aunque finalmente terminó actuando como un dictador al disolver las libertades sociales.
Complementan el número artículos de Omar Gasca, Manuel Velásquez, Raciel D. Martínez, Rafael Antúnez, Pablo Alonso Herráiz.

martes, 21 de septiembre de 2010

Bruno Dumont, el esplendor panteísta de la luz


Sergio Raúl López 

Actualmente se exhibe en Xalapa la cinta Hadewijch. Como una invitación a nuestros lectores para ver esta pieza fundamental del cine contemporáneo los invitamos a leer la entrevista con su director, Bruno Dumont, que publicamos en nuestra edición número 106 de Performance.

Una escena exacerbadamente luminosa ocurre en Hadewijch (2009), la más reciente exploración humana realizada por Bruno Dumont en el formato cinematográfico. Porque eso es, pienso, lo que este francés hace con el cine: experimenta y juega. Pero más que jugar con los emplazamientos de la cámara, con la latitud del filme o con el diseño sonoro de sus películas, lo hace con los humanos, con lo humano. Y en el caso de esta película la interrogación ronda lo religioso: qué ocurre cuando una católica radical aquejada de un misticismo concupiscente halla consuelo y comunicación no en sus pares cristianos, sino en los seguidores de Mahoma. La respuesta de Dumont es explosiva, intimidantemente provocadora, abierta y plural sin recato alguno. 

Pero volvamos a la luz. La francesita, llamada Céline (Julie Sokolowsky), que además es la hija ignorada de un ministro del gobierno galo, pasea por los alrededores de un viejo monasterio católico junto a su mentor en asuntos del Islam, Nassir (Karl Serafidis). A punto de partir permanecen un instante más, simplemente por esperar, sólo porque sí, admirando el paisaje boscoso, sintiendo el viento poderoso, contemplando. Súbitamente, les llega una iluminación. Es una iluminación literal: la escena se inunda con la luz del sol. ¿Metáfora del arrebato místico? ¡Qué va! ¡Es Dumont! 

–Simplemente salió el sol –explica tajante, sorprendido él mismo de lo que se logró. 

Pero vayamos un poco más atrás en su explicación: 

–Yo pienso que en lo natural está lo sagrado, que justo en lo natural radica lo sagrado. Es por eso que en un cierto plano de la película la pantalla se empieza a llenar de luz, no lo hice a propósito, simplemente salió el sol. 
 
Seguramente que Hadewijch será la más provocadora de todas sus películas. Eso de juntar a una católica adinerada con un grupo de musulmanes jóvenes y hacerla viajar a Medio Oriente para mirar de cerca el terrorismo desatado por los israelíes o su necesidad incesante, siempre insatisfecha de amar al Cristo de modo carnal y no con plegarias ni rezos, seguramente que sacudirá a más de una conservadora conciencia. En el Festival de San Sebastián, relata Dumont, los españoles “dijeron que es una película pésima, que la actriz es pésima, que está mal filmada, que no dice nada, que es una mierda”. 

–Yo hago un cine radical, que va al fondo como medio de expresión. ¿Provocador?, esta palabra no conviene, yo busco sorprender, impactar. Hay muchos provocadores que son crudos, quieren sacudir al espectador sólo por sacudirlo, pero no hay que sacudir al espectador sólo para sacudirlo, sino para transportarlo. 

¿En verdad el cine se estudia en la escuela, o cómo se aprende el arte de expresarse a través del lenguaje audiovisual? En Francia hay una gran tradición de escritores o críticos que han devenido en cineastas. 

Hay escuelas, cierto, pero también hay una tradición de autores que hicieron las escuelas de cine. Pero hay otros como yo, que provienen de fuera, de otras formaciones. Bueno, cuando me encuentro con un joven cineasta, yo le digo no vayas al cine, lo primero que hay que hacer es definirse, mirar la vida. El cine es un medio de expresión, por lo tanto, si no hay nada que expresar no sirve para nada. 

El cine no es la realidad, sin embargo la refleja. ¿Cómo logra la verosimilitud cinematográfica? 

 No, el cine no es la realidad, pero es una representación de la realidad. ¿Quién es representado? ¿A quién se representa? ¿Qué representa ello de nuestra relación previa? No es lo real, es lo real representado. Es una representación. Shakespeare no es lo real pero de hecho resulta muy real, es la interiorización de nuestra relación con el mundo. Pienso que Hadewijch es un personaje que resulta la encarnación de nuestro sentimiento de amor. Porque de hecho Hadewijch está en nosotros y yo verdaderamente creo en eso, en la película nosotros estamos en el interior, no tiene ninguna existencia real, no es alguien, es una representación de nuestro poder para amar y ser amados. Es una verdadera central nuclear, cuya fisión es muy fuerte. 

Pienso que busca comunicar con la pureza visual y auditiva que permite el medio cinematográfico, más allá de los supuestos religiosos y filosóficos que plantea. 

Hay que alucinar, hay que darle al espectador una experiencia de espasmo medular. Yo pienso que debe vivir una experiencia mística, es una visión, el cine es visionario por lo que tiene mucho que ver con la mística. 

No recurre, por lo regular, a los actores profesionales. Sin embargo ahora halló a Julie Sokolowsky, una actriz. ¿Cómo llega a estas decisiones? 

 Es que los no actores tienen mucha más potencia, en cambio los actores trabajan en la industria y por lo tanto ya están estropeados. Es normal, ¿no?, por su propio oficio. Trabajé con Julie, una actriz, porque la encontré; fue un proceso muy largo, me tomó un año encontrarla, ella no cree en Dios y era formidable trabajar con alguien que es lo contrario al personaje. Es extraordinario, había que inventar algo, yo tampoco soy creyente, por ese entonces ella amaba a alguien y lo que hice fue transferir ese sentimiento: ella partió de su experiencia, de la ausencia, del sufrimiento del amor que ella tenía para comprender a la mística leída. 

Sé que Hadewijch fue una mística flamenca, pero qué tanto tiene que ver con los arrebatos poéticos de Santa Teresa, muy cercanos al deseo carnal. ¿Qué tanto usó para el personaje esa mística que envuelve el deseo concupiscente? 

No tiene nada de ver con Santa Teresa. La característica  de Hadewijch de Brabant, la mística del siglo XIII, es que se halla inserta dentro del espíritu del amor cortesano. Por lo que tiene un lenguaje muy caliente en su relación con Cristo; es casta, pero al mismo tiempo tiene una relación con dios muy sorprendente, hay un erotismo místico que me atrae porque existe una relación, como decía Louis Lambert, entre las propias cuestiones de tu vida amorosa y ella. A mí lo que me interesa es meditar sobre nuestro sentimiento de amor, ese es el aspecto que me interesa, qué es nuestro amor. Dios me vale madre, es puro teatro. 

Si quiere leer la entrevista completa como apareció en Performance, dé clic aquí:

martes, 20 de julio de 2010

Y seguimos de Feria

Del 25 de julio al 1 de agosto se desarrollará en Xalapa una de las actividades más esperadas en Xalapa: la Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil. En su edición número 21 se contará con el Décimo Encuentro Estatal de Promotores de Lectura y el reconocimiento a dos grandes mujeres dedicadas a las actividades culturales en el estado (la historiadora oral Yolanda Hernández y la licenciada Raquel Domínguez). La feria otorga prioridad a las actividades educativas y de promoción de la lectura, además del amplio programa artístico y de talleres que se tiene contemplado. Hay actividades para personas con alguna discapacidad física, como débiles visuales.
La Feria Nacional de Libro Infantil y Juvenil se ha consolidado con el paso de los años, por su gran calidad, pero sobre todo por acercar al público infantil  a la lectura y a todo lo que se relaciona con el arte, la danza, la música, teatro, construcción de juguetes tradicionales, títeres, cuenta-cuentos y una larga lista de actividades lúdicas y recreativas. Esta edición cuenta, por ejemplo, entre sus atractivos la presentación del grupo de rock ¡Qué Payasos!
La fiesta de las letras se realizará en el tradicional Colegio Preparatorio de Xalapa, uno de los edificios históricos más representativos de la cultura local, realizado en el año 1899, edificio donde han transitado ilustres personajes que han contribuido a la vida y acontecer histórico de Veracruz. Consideramos dignas de mención la mesa redonda ¿Quién escribió a Holden Caulfield?. Homenaje a J. D. Salinger, coordinada por José Homero, con la presencia de Mauricio Montiel y Rafael Antúnez, además del propio José Homero. Presentaciones merecedoras de atención son las de Guillermo Samperio Tongolele y el ombligo de la luna, Felipe Garrido y David Skerrit y la lectura de José Luis Rivas, laureado poeta veracruzano.

 
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